Dakar. La etapa maratón (2ª parte)

Por fin abandonamos el pueblo con una mezcla de impotencia, tristeza y admiración por las personas que dejamos atrás.
A medida que nos vamos alejando el paisaje vuelve a ser hostil, atrás han quedado los gritos y risas de los pequeños, ahora queda el silencio, solo el motor de nuestros coches lo rompe  mientras  las ruedas dibujan un camino que antes no existía,  el desierto te hace recordar lo pequeño que eres, nadie en el coche habla, es como una muestra de respeto inconsciente ante semejante demostración de poder. Sigue leyendo