Los culpables del doping (en el deporte)

Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.”

  Abraham LincolnArmstrongClaroscuro

 El dopaje es un tema extremadamente controvertido y que sólo toca al deporte de competición (si no compites, …no importa).  Normalmente, no es tanto un problema de adicción, ni de daño a la salud (aunque sí puede serlo a largo plazo y, en todo caso, el deporte de competición no siempre es saludable), sino de hacer trampas, de jugar con ventaja sobre los demás, de no respetar las reglas.

Como todo en la vida, hay, pues, gente (mucha o poca, depende de varias circunstancias) que no juega limpio.

El deporte profesional acaba siendo un negocio y los resultados, se convierten o no en dinero. Y puede llagar a ser …mucho dinero. En la corta vida del deportista profesional, se puede entender que éste intente obtener los mejores resultados posibles y ganar un máximo de dinero (para asegurar el futuro de su familia) y de gloria. Así, la tentación del doping es grande…

Tras la esperada, dramática y clara entrevista de Oprah Winfrey al otrora admirado y venerado “Superman”, el mejor ciclista de todos los tiempos, el mítico texano Lance Armstrong, resurge con fuerza la cuestión del dopaje en el deporte de competición.

La reacción inmediata de medios, deportistas y público en general ha sido señalar con el dedo al mencionado ciclista estadounidense, de atacarlo, derribarlo, insultarlo.

Pero Lance Armstrong es sólo la punta de un iceberg de hipocresía. El de Plano, ha sido durante tres lustros una máquina de hacer dinero, centenares de millones de Dólares, de los que se han beneficiado muchos, algunos de los cuales ahora abuchean al ídolo caído.

Además, el texano, con la fundación Livestrong -la de las famosas pulseras amarillas-, cuyo directorio le ha pedido ahora que se retire de ella, recaudó más de 500 millones $ en 15 años. Y eso era para una buena causa.

El culpable soy yo…

Muchos de los que hacen leña del árbol caído, antes se cobijaron en su sombra o, por lo menos, admiraron su majestuosidad.

Obviamente, yo no soy EL culpable, sino uno de los culpables, y Armstrong es culpable, pero no el único culpable. Me explico. Yo, como espectador del Tour de Francia, ansiaba ver esas etapas épicas, esas subidas al Tourmalet, al Alpe d’Huez, esas etapas que duraban horas y horas, día tras día …a unas medias que nos parecían imposibles para un ser humano. Compré incluso una pequeña televisión para poder ver el Tour (y luego Roland Garros) en la oficina. Sabíamos y decíamos “que era imposible ese rendimiento, sin tomar algo más que vitaminas…”. Pero día tras día, a la hora del Tour, sobre todo en los finales de etapa, en los ascensos imposibles a esas montañas mágicas de los Alpes y los Pirineos, estábamos como imanes delante del televisor. Yo exigía, consumía eso, junto con otros millones de personas. Sabíamos “que algo se metían”, pero seguíamos mirando y admirando.

También sabíamos que después de esas etapas de 6, 7, 8 horas, en las que los ciclistas podían estar al borde de la anemia, no podían inyectarse sueros, hierro u otras sustancias; tampoco podían tratarse un simple resfriado con las medicinas que tomamos todos, porque darían positivo en el control anti-doping.

Está claro que había y hay otros más culpables que yo en el tema del dopaje de los deportistas profesionales, que ganan dinero con todo esto: la propia organización del Tour (y de las otras grandes vueltas), los patrocinadores (¿cuánto dinero habrá ganado NIke con Armstrong? ¿Alguien -en su sano juicio- cree que no sabían nada “de esto”…?), las organizaciones turísticas nacionales (Francia, siempre uno de los 3 destinos líderes en el turismo mundial, se beneficia enormemente de la excelente transmisión de su belleza durante las 3 semanas del Tour…), los medios de comunicación, los directores de los equipos, entrenadores, preparadores físicos, masajistas, …médicos y, por supuesto, los propios ciclistas.

El Tour de Francia es el evento deportivo con más telespectadores, después del Mundial de fútbol y los JJ.OO., pero con una ventaja sobre estos dos eventos (que también duran unas 3 semanas): no se celebra cada 4 años, sino todos los años…

Contexto

Sin llegar a lo de mal de muchos, consuelo de tontos, en los años ’90, en el pelotón, casi todos “tomaban algo” y ese “algo” era prácticamente lo mismo para todos; no era que Armstrong se beneficiara de un “cóctel especial”, a pesar de que sí podría haber tenido algún privilegio o comprensión por el asunto de su cáncer.

Pero el texano, ni inventó el sistema, ni fue el único en ponerse en manos del “maestro”, el Dr. Michele Ferrari, especialista en llevar la trampa siempre por delante de sistemas de detección: los ladrones iban por delante de la policía.

Era lo normal, (casi) todo el mundo lo hacía y nadie se sentía especialmente culpable, en ese momento, en ese mundillo.

Pero el error de Armstrong, que nunca había dado positivo, y que le llevó a su perdición, fue volver a correr el Tour, después de haberse retirado. Le pudo su arrogancia y el sentirse invencible y no contó con la mejora de los sistemas de detección y que hubieran congelado muestras suyas de 1999, …para ser analizadas 10 años después, con nuevas tecnologías.

También se dieron las denuncias (de periodistas, de ex-compañeros), que Armstrong contraatacó y ganó.

Nótese que, hasta ahora, si bien les está empezando a pedir disculpas, Lance no ha denunciado públicamente a nadie.

Unos con más suerte que otros

El culpable no es quien se dopa, sino a quien pescan. Acordémonos de la elegante atleta estadounidense Marion Jones, la heroína de los JJ.OO. de Sydney, en el año 2000.  Ocho años después, fue incluso condenada a prisión por doping y perjurio; pisoteada, humillada, se le quitaron sus títulos y su dinero.

Yo conozco otro caso de una atleta extraordinaria (que no citaré) que dio positivo en unos JJ.OO. Todo se arregló con un maletín lleno de Dólares que recibió algún miembro del Comité Organizador de esos Juegos. Me lo contó en primera persona …el que llevó el maletín. Y, hasta ahora, este caso nunca ha salido a la luz.

El control en el ciclismo actual: los vampiros

 El ciclismo es actualmente y sin la más mínima duda, el deporte más controlado. Si bien en los años ’90 la mayor parte de los profesionales utilizaba sustancias prohibidas, ahora ocurre lo contrario.

Además, los corredores deben informar a la U.C.I. (la polémica Unión Ciclista Internacional) donde se encuentran en todo momento: si están en su casa mirando la televisión, de vacaciones en el Caribe o visitando a su amante. En cualquier momento y sin previo aviso, pueden aparecer “los vampiros”, es decir, funcionarios de la UCI que sacarán al ciclista visitado pruebas de sangre. Así, contrariamente a la época gloriosa de Armstrong, en donde sólo se controlaba durante las competiciones y se podía planear tranquilamente el doping en los otros momentos, ahora pueden controlar y controlan, en cualquier momento y lugar, con el consiguiente atentado a la privacidad del ciclista…

Afortunadamente, los ciclistas que vivieron esa “época dorada” del dopaje, ahora entrenadores, directores de equipos, etc., están enseñando a los jóvenes ciclistas, hablándoles sólo de entrenamiento, alimentación y de cómo cuidarse.

Otro hito en contra del doping, se iniciará este 28 enero, con el juicio en España de la llamada “Operación Puerto”.

Acabemos con la hipocresía

Es situaciones prolongadas de estrés, como una campaña electoral, en la que los políticos pasan alrededor de un mes, durmiendo una media de 4 horas por noche, ¿mantendrán ese ritmo solamente a base de pasta y pollo o consumirán “algo más” para poder estar al pie del cañón, en plena forma? Un médico con guardias de 24 horas, un guardia de seguridad que tiene que estar toda la noche vigilando, ¿tampoco tomará ningún estimulante? Jornadas interminables, muchos ejemplos en la vida “no deportiva”. Mucha gente toma todo tipo de sustancias para poder realizar su trabajo correctamente. Cuando tenemos un resfriado, nos lo tratamos para poder ir al trabajo, cosa que el deportista profesional no puede hacer.

Sabemos que hay muchas más sustancias ilegales en el deporte amateur y la sociedad en general que en el deporte profesional, donde el control médico es exhaustivo.

Para ser justos, pues, comparemos lo que toman los deportistas profesionales y los que no lo somos y veamos qué se exige a unos y a otros…

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