Protocolo CRICER. Recupera más rápidamente.

Una de las formas más habituales de aplicación de la Crioterapia es a través del protocolo CRICER (CRIoterapia – Compresión – Elevación – Reposo). También conocido por RICE, de las siglas en inglés.

Éste protocolo está indicado para patologías traumáticas leves y/o moderadas que provoquen inflamación, edema y/o hemorragia. Como son los esguinces, contusiones articulares o musculares.

En su aplicación, es fundamental la precocidad de actuación y los tiempos de aplicación. Debemos aplicarlo entre 20 y 30 minutos y entre 4 a 6 veces al día.

Podemos utilizar hielo en cubitos o granizado, cold packs, bolsas de frío instantáneo, spray de cloruro de etilo, aunque los cubitos de hielo, son los únicos que mantienen la misma temperatura durante todo el tiempo de aplicación.

Veamos los beneficios del método:

CRIOTERAPIA: útil por los efectos como analgésico, vasoconstrictor y antinflamatorio, YA descritos en este anterior artículo: http://wp.me/p12O2U-6G

COMPRESIÓN: limita y reduce hemorragias, edemas y/o inflamaciones; actúa como inmovilización / contención, acelerando así la cicatrización. Se debe mantener de forma continuada hasta las 48 horas, aunque evitando que la compresión sea excesiva y retirándola si hay mucho dolor.

ELEVACIÓN: favorece el retorno venoso y evita la inflamación y edema por la acción de la gravedad

REPOSO: el reposo funcional es necesario para regenerar la lesión ya que la zona lesionada debe estar en descarga.

Además, existen otras formas de aplicación de la Crioterapia, de las que destacamos:

CRIOMASAJE: se trata de la aplicación del frío en forma de cubitos de hielo sobre la piel, mediante maniobras suaves lentas y de presión moderada. NO aplicar más de 10 minutos o hasta que la piel se haga insensible al frío. Este caso está muy indicado para tratamientos post-competitivos, post-entrenamiento, mialgias, puntos dolorosos, tendinopatías, etc.

CRIOCINÉTICA: combina frío y ejercicio. El objetivo es entumecer la zona lesionada hasta la analgesia (entre 10-20 minutos), para comenzar después la movilización activa (3-5 minutos). La  parte positiva es que nos permite que la recuperación comience mucho antes y se reduzcan los plazos de recuperación; la parte negativa es que, como en todos los tratamientos con frío, los mecanismos de defensa del dolor están “inactivos”, por lo que debemos trabajar con mucho cuidado para no agravar la lesión.

Ya sabéis, que si tenéis cualquier duda /sugerencia / aportación, estoy a vuestra disposición.

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