Doping, deporte y vida cotidiana

Cuando se cita la palabra dopaje, se asocia directamente con deporte de competición. El que no practica deporte de competición está libre de pecado.

La tendencia de “la sociedad” es a criminalizar al deportista de competición, y dar por hecho el uso de sustancias prohibidas de manera general, en todos los deportistas. Está claro que en el deporte de competición hay unas normas, como en la sociedad; el que no las cumpla, sabe cuál es la sanción y sabe que deberá pagar. Igual que alguien que roba un coche, sabe que tiene una sanción, pero aún así hay gente que lo hace. Pero no todo el mundo roba coches.

El tema del dopaje es un tema controvertido. Ya sabemos que siempre habrá gente, en todos los ámbitos, que no juega limpio y que sólo tiene en cuenta el hoy, sin pensar en las consecuencias que puede tener en futuro, porque la vida del deportista es corta, pero cuando acaba esa vida profesional, empieza su otra vida, cada vez más larga (estamos viviendo cerca de 80 años de media) y hay que ver las consecuencias a largo plazo.

El deporte profesional es negocio y, como tal, hay unas exigencias de resultados, y hasta cierto punto es comprensible que el deportista quiera tener el mejor resultado posible para poder seguir conservando el puesto de trabajo. Lo haríamos en cualquier otra empresa (tomar algún medicamento el día que estoy enfermo, tomar alguna sustancia estimulante para aguantar un horario nocturno, etc.).

Además, hay que pensar que la carrera de un deportista es muy corta, unos 8-10 años, lo que puede explicar que algunos caigan en la tentación de “saltarse la ley”, para intentar mejorar económicamente, y así solucionar su futuro y el de su familia.

Pero, ¿por qué un deportista no puede tratar su salud como el resto de la población? ¿Por qué tiene que pasar los resfriados como hacían nuestras bisabuelas y no puede tomarse un simple Frenadol? ¿Por qué después de una etapa de 6 horas en bici, no puede tomar algo para llevar su “cuerpo” a un estado de salud? Si fuese una persona de la calle, le inyectarían todo tipo de sustancias (sueros, hierro, etc.) porque está al límite de la anemia, y de otras mil posibles infecciones y enfermedades con las defensas por los suelos.

No se trata de mejorar el rendimiento, sino que en su profesión hay períodos en los que están al borde de la enfermedad. ¿Por qué no se puede tratar como otra persona no deportista?

Un político que está un mes de campaña electoral, durmiendo una media de 4 horas por noche, ¿seguro que lo hace a base de pasta y pollo o toma “algo más” para poder desempeñar su trabajo? ¿Un médico con guardias de 24 horas, tampoco toma ningún estimulante? Jornadas interminables y un largo etcétera de ejemplos en la vida “no deportiva”. Todo el mundo toma todo tipo de sustancias para poder realizar su trabajo correctamente. Cuando tenemos un resfriado, nos lo tratamos para ir al trabajo. Pues el deportista profesional, no puede.

Tengamos en cuenta que estadísticamente, hay muchas más sustancias ilegales en el deporte amateur y la sociedad en general (recordemos redadas en gimnasios, buscando sustancias anabólicas prohibidas u otro tipo de drogas sociales en todos los ámbitos de la sociedad) que en el deporte profesional, donde el control médico es exhaustivo.

Por tanto, no seamos hipócritas y no metamos a todos en el mismo saco, o tal vez sí, metamos a deportistas profesionales y los que no lo son, a ver quién queda peor parado.

Volveremos a tocar este tema, pero nos interesaría  mucho leer tu punto de vista.

Acerca de Joan Rodríguez

Soy Joan Rodríguez. Me licencié en el INEFC de Barcelona, atleta de 400 m vallas hasta que me lo permitió la rodilla, preparador de atletas y deportistas, primer director técnico de Compex España, antiguo preparador físico del Celta de Vigo y del Vigo Stick; actualmente soy el preparador físico del Coruxo F.C., de la 2ª B; responsable de la preparación física de la primera pareja femenina de voley playa española, Liliana-Baquerizo, así como de John García-Thompson, miembro de la primera pareja británica de voley playa; coresponsable de iFit, centro de entrenamiento y fisioterapia en Coruxo y, también, diseñando los programas de entrenamiento para el Centro puente de la Fundació Isidre Esteve..
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2 respuestas a Doping, deporte y vida cotidiana

  1. Tienes razón, buscamos la solución sin importar cuál es el problema o la mejor forma más eficiente para resolverlo. Y eso es aplicable al resto de cosas que hacemos. Gracias por tu contestación Mauro.

  2. mauro dijo:

    buen artículo, estoy de acuerdo . En la sociedad que vivimos, la mayoría cuando va al médico dice “a ver que me receta el médico” para curarse, no un “a ver que tengo” , lo que uno quiere es estar sano lo mas rapido posible

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